Preguntas frecuentes sobre la preparación del exterior
Antes de la llegada del frío surgen las mismas dudas: qué cubrir, qué guardar y qué puede quedarse fuera sin sufrir daños. Estas son las respuestas que damos con más frecuencia a quienes preparan una terraza o un balcón por primera vez.
¿Cuándo conviene empezar a cubrir los muebles de jardín?
Lo razonable es hacerlo cuando las noches ya bajan de los diez grados y el uso de la terraza se vuelve esporádico. Si esperas a las primeras heladas, la humedad habrá tenido semanas para asentarse en la madera o en la estructura metálica. Colocar las fundas antes de esa transición deja el mobiliario seco por dentro y evita que el tejido protector atrape agua acumulada.
¿Una funda de protección sirve para cualquier mueble?
No del todo. Una mesa rectangular y una tumbona plegable necesitan formas y sujeciones distintas, sobre todo en balcones donde corre el viento. Lo que sí importa en todos los casos es que el tejido transpire y que el cierre quede bien tenso. Una funda mal ajustada se mueve, roza la superficie y termina acumulando agua en los pliegues superiores.
¿Qué hago con las sillas que no voy a usar hasta la primavera?
Límpialas, déjalas secar al aire y apílalas con separadores entre cada una: fieltro, cartón o un trapo grueso cumplen bien. Ese hueco evita marcas de presión y puntos de óxido donde el barniz ya está gastado. Si el trastero o el garaje tiene pared fría, deja una cámara de aire entre la pila y el muro para que circule la ventilación.
¿Puedo dejar la iluminación exterior instalada todo el invierno?
Depende del grado de protección de cada punto de luz y, sobre todo, de sus conectores, que suelen ser la parte más frágil. Las guirnaldas y tiras pensadas para intemperie aguantan bien la lluvia, pero las heladas castigan los empalmes expuestos. Si el balcón va a quedar sin uso, guarda los tramos desmontables y deja solo lo que esté preparado para la intemperie.
¿Cómo mantengo la terraza habitable durante los meses fríos?
Con menos horas de luz y más humedad, el espacio se vuelve más útil si está ordenado y con una luz cálida y de bajo consumo. Recoge lo que no uses, deja despejado el paso y reserva una zona pequeña para sentarse con una manta. Así la terraza no queda abandonada y la vuelta al buen tiempo no exige una limpieza a fondo.
Si tu caso tiene particularidades, como una terraza muy expuesta o un balcón pequeño, puedes escribirnos desde la página de contacto y te ayudamos a ordenar los pasos según el espacio.